El mundo del cine y de los telefilms está de luto: Farrah Fawcett, el “ángel rubio” de Los Ángeles de Charlie, murió ayer día 25 de junio en el hospital Saint John, de Santa Mónica, California, a los 62 años y tras batallar varios años frente a un cáncer.
Su pareja, Ryan O’Neal, que hace pocos días había anunciado por televisión que Fawcett había aceptado casarse con él, estuvo a su lado hasta el último momento, según publica la edición digital de la revista People.
Fawcett tenía un cáncer de ano que se le diagnosticó hace tres años y que más tarde se complicó, creando metástasis en otros órganos de su cuerpo.
A la actriz, que relató los altibajos de su enfermedad tratada en Estados Unidos y Alemania en estos dos últimos años a través de un documental que transmitió la NBC, la sobrevive su hijo Redmond O’Neal, de 24, que actualmente se encuentra recibiendo un tratamiento de rehabilitación en California tras quebrantar repetidamente la ley por asuntos de drogas.
Aparte de sus películas y series, que por cierto, hicieron que se estancara Farrah en la pequeña pantalla, pasará a la historia su característico peinado con puntas hacia afuera y pelo capeado, y por supuesto se nos quedará grabado en las retinas las peripecias que ésta junto con sus dos compañeras de equipo hacían con el apoyo del enigmático Charlie.




